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sábado, 15 de enero de 2022

CAROLINA CORONADO

15 de enero de 1911, Carolina Coronado muere en Lisboa. Es la segunda vez que muere y la última, porque la poeta ya había muerto en 1844. Famoso es el pasaje de catalepsia que la tuvo como muerta durante varios días. Incluso hubo publicación de necrológicas en los periódicos madrileños. Por suerte, se recuperó y quienes ya habían expresado sus condolencias y divulgado su desaparición, tuvieron que retractarse. 

Otra anécdota: era tía de Ramón Gómez de la Serna; bueno, más exactamente fue tía de la madre del escritor, Josefa Puig Coronado.

La poeta había llamado la atención de Espronceda con su brillante poesía, y este la apadrinará junto con otro consagrado de la época romántica, Hartzenbusch. Ambos reconocieron inmediatamente el talento literario de la extremeña.

Carolina Coronado y Gertrudis Gómez de Avellaneda serán las dos escritoras más interesantes del romanticismo español, salvando, claro está el nombre de Rosalía de Castro, figura destacada por encima de todas y ya metida en los quehaceres del posromanticismo.

Es evidente que la poesía es una lectura minoritaria y que la de Coronado es difícil de encontrar en una librería. Castalia publicó hace ya unas décadas este magnífico ejemplar con un estudio introductorio de la profesora Noël Valis, pero ya no se encuentra si no es en bibliotecas o librerías de viejo. Afortunadamente, Torremozas sacó una antología con su obra poética hace aproximadamente un año. Esa sí está disponible. Y si la urgencia por leerla os acucia y no tenéis cerca ni biblioteca ni librería, siempre está la amplia y bien nutrida página web poesias.es, donde encontraréis casi todos sus poemas.


LOS CANTOS DE SAFO

I

Como el aura suavísima resbala
de placer en placer fácil mi vida:
entre el amor y gloria dividida,
¿cuál es la dicha que a mi dicha iguala?

Al lado de Faón, su amor cantando;
con la luz de sus ojos fascinada;
dicha inmensa es de Safo bienhadada
perder sus horas en deliquio blando.

Dicha inmensa es de Safo venturosa
que su amante en el aire que respira
beba el acento de la tierna lira,
que tan sólo por él suena amorosa.

¡Cómo a mis ojos inefable llanto
gota por gota el corazón destila,
si un instante su faz dulce y tranquila
brilla gozosa al escuchar mi canto!...

¡Si de su boca en lisonjero arrullo
la voz desciende a celebrar mi lira,
y hálito vago que su labio expira
mis sienes cerca entre el falaz murmullo!

Siento, Faón, tu delicado aliento
bullir entorno de la frente mía,
y en deliciosos tonos de armonía
herirme el corazón tus voces siento.

El corazón sus golpes precipita
al eco de tu voz apasionada:
a un suspiro, a un acento, a una mirada
como el seno de tórtola se agita.

No temo entonces que por bella alguna
perjuro olvides tu feliz cantora,
ni atractiva beldad venga en mal hora
a destrozar mi plácida fortuna.

¿Y quién la flor de la ventura mía
osará marchitar con mano aleve?
¿Quién a usurpar tu corazón se atreve
y a reinar donde Safo reinó un día?

¡Ah! no soy bella: su preciosa mano
en mi rostro los Dioses no imprimieron;
más al alma benignos concedieron
de los genios el numen soberano.

Y cítara en mis manos peregrina
las hermanas de Febo colocaron,
y de entusiasmo el corazón llenaron
de amor ardiente e inspiración divina.

Goza de triunfos la beldad un día,
que el porvenir destruye rigoroso;
cuando el genio entre aplausos victorioso
de la inmortalidad al templo guía.

Lecho de tierra y silencioso olvido
sólo del mundo la hermosura alcanza:
el estrecho sepulcro a do se lanza,
los rayos borrará de haber nacido.

Cual sueño pasará, si el genio alzando
la poderosa voz no la eterniza,
su cantar que a los siglos se desliza
vida preciosa a sus cenizas dando.

Yo también cantaré: también mis voces,
tierna Faón, tu nombre repitiendo,
con tu amor y mi amor sobreviviendo,
al porvenir sin fin irán veloces.

Yo a esa Grecia opulenta, sabia y justa
arrancaré un aplauso duradero,
una corona como el grande Homero
a mis sienes tal vez ceñiré augusta.

Y mírala ¡oh Faón! y tu sonrisa
premie el esfuerzo de tu Safo amada,
más plácida a su ser que en la alborada
place a las flores la naciente brisa.

II

Musas divinas, dioses del talento,
¿Qué me vale ceñir vuestra aureola?
Bella rival con su belleza sola
alcanzó mi afrentoso vencimiento.

Lanzadla de ante mí, lanzadla, cielos;
que al verla, el odio que me inspira crece,
mi vista con su vista se oscurece,
y hierve el corazón de envidia y celos.

Lanzadla lejos de él; no más admiren
sus ojos a la bella enamorados:
ni los míos en tanto ensangrentados
por sorprenderlos incesantes giren.

Alma Venus, escucha tú mi ruego,
y protege el amor que has encendido;
en el pecho cruel del fementido
brote una chispa del extinto fuego.

Dame atractivos, dame esa ilusoria
forma y hechizos con tu luz tocados,
¡y quítenme los Dioses irritados
mi cítara, mis cantos y mi gloria!

III

De Venus al oráculo las preces
de los augures fieles demandaron,
y el fin de mis desdichas por tres veces
y el triunfo de mi amor adivinaron.

Mas ¡ay! mintieron. —Tú roca insensible
desoyes mi pasión. —¡¡Ni una esperanza!!
¿no temes, di, que tu perjurio horrible
provoque de los Dioses la venganza?

¡Qué! ¿No temes que Venus indignada
a mis clamores presurosa acuda?
¿No temes que su cólera sagrada
sobre tu frente criminal sacuda?

Amante Diosa que el amor preside,
tú la invocaste de tu fe testigo
mi injuriada pasión venganza pide,
su hollada majestad pide castigo.

IV

Tu juventud corría silenciosa,
entre la oscura turba confundido,
cuando uniendo a tu nombre su renombre
Safo su gloria dividió contigo.

La cantora de Grecia descendiendo
de su altura, hasta ti, quiso amorosa
cantar tu vida y alumbrar tu frente
con la radiante luz de su aureola.

Y a tu lado, Faón, si la voz mía
se elevaba a cantar nuestros delirios,
miel divina en mis labios derramaban
solícitas las hijas del Olimpo.—

¿Dónde la bella que fingiendo amores
tu conquistado corazón me arranca?...
Ayer mi seno de placer latía,
y hoy de despecho y de dolor se abrasa...


Y este es el poema suyo que más me gusta, donde se identifican la poeta y la luna. La naturaleza, como dice Rico en su comentario, no es ya el misterio que representaba para la concepción romántica de la misma, sino comprensión.

LA LUNA EN UNA AUSENCIA

Y tú, ¿quién eres de la noche errante
aparición que pasas silenciosa,
cruzando los espacios ondulante
tras los vapores de la nube acuosa?

Negra la tierra, triste el firmamento,
ciegos mis ojos sin tu luz estaban,
y suspirando entre el oscuro viento
tenebrosos espíritus vagaban.

Yo te aguardaba, y cuando vi tus rojos
perfiles asomar con lenta calma,
como tu rayo descendió a mis ojos,
tierna alegría descendió a mi alma.

¿Y a mis ruegos acudes perezosa
cuando amoroso el corazón te ansía...?
Ven a mí, suave luz, nocturna, hermosa
hija del cielo, ven: ¡por qué tardía!

sábado, 3 de octubre de 2020

TENER LO QUE SE TIENE, Diana Bellesi



Diana Bellesi no es una poeta muy conocida aquí; en cambio, en Argentina, su país, es una auténtica autoridad literaria, absolutamente reconocida y alabada, aunque quizás sea mejor decir en toda Latinoamérica. 

Reconozco que yo no había oído hablar de ella hasta que me encontré el vídeo de Casa América en el que Benjamín Prado la presenta. Después tuve la suerte de que en el Koldo Mitxelena se encontrara habitando en una de sus estanterías este Tener lo que se tiene, título bajo el que se recoge toda su obra poética hasta 2009, año de la publicación.

Para conocer a la persona, y también para oírla leer algunos de sus poemas, este documental dirigido por Cristián Costantini, Diego Panich y Claudia Prado puede ser un buen material.


Hay muchos poemas suyos que me gustan mucho. No puedo nombrarlos todos. Coincido con Prado en el gusto por el poema "Amar a una mujer", excelente, pero excesivamente largo para una simple entrada como esta. Este que dejo a continuación, también me gusta mucho (lo podéis oír recitado por ella en el vídeo de Casa América a partir del minuto 9:05). 



HE CONSRUIDO UN JARDÍN

He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

Si tenéis la ocasión de haceros con él, no lo dudéis, se trata de un libro que alberga una voz original, hermosa e inteligente. Y si no, siempre podréis adquirir alguno de los dos títulos que Visor tiene publicados.

martes, 15 de septiembre de 2020

UN AGUIJÓN DE LUZ

Editorial

 Creo que esta es, hasta el momento, la última publicación de Lola Velasco, y es de 2014. Pero si nos atenemos a esa poética que apareció en la antología Ellas tienen la palabra (1997), y cito: Yo, como los árboles, crezco muy despacio, así que espero tener una vida (como escritora) tan larga como la de ellos (p 386), no parece que ella se preocupe por publicar un título nuevo cada año. Tampoco le preocupa estar en internet; de hecho, todo cuanto podréis encontrar sobre ella es lo que podéis leer en la contraportada de este ejemplar y que veréis repetido por todas partes.

Su obra poética abarca, creo, cinco títulos: La frente de una mujer oblicua (1986), La cometa o las manos sobre el papel (1992), El movimiento de las flores (2003), El sueño de las piedras (2007)  y El aliento del cazador (2014). Los tres últimos forman una trilogía que es la que se recoge en este tomo bajo el título de Un aguijón de luz (2014).

Lola Velasco es una autora esencial, quiero decir que no pierde el tiempo con anécdotas, no introduce detalles ni se entretiene creando ambientes. Palabra en vena y directa al meollo. Frases cortas, oraciones predicativas, sentenciosas, como si fueran adagios antiguos o máximas vitales. Solamente la esencia metafísica, la alegoría sustancial sin adorno. El poema queda construido con menos de veinte palabras. Pero no olvidemos que en un poema cabe un mundo. Investigación de la realidad sin concesiones.


Huérfana

en mi caverna,

donde el universo

es un cerebro

quimérico

de sí mismo.


***


Creamos universos 

con palabras

que nunca 

pronunciamos,

la cara 

sucia

de las cosas,

manantial a solas

se limpia

después de cada

muerte.


***


Prefieres

perder 

la razón

a sentir

desconsuelo.

Pero sin dolor

no hay

conocimiento.


A mí el estilo cortante y esencialista de esta mujer me recuerda mucho al último Celan, pero con una gran diferencia a favor de Lola Velasco: ella nos sitúa ante el meollo existencial del ser humano, mientras que el poeta rumano-alemán daba vueltas y vueltas en torno al ser judío que él no era, pero quería ser. 

Los poemas de esta poeta son un picotazo doloroso, pero esclarecedor.

viernes, 21 de agosto de 2020

ROSA LENTINI

   

 La primera vez que tuve noticia de Rosa Lentini fue a través de la famosa antología Mil años de poesía europea. En ella aparece como colaboradora de Francisco Rico. Poco después me encontré con la Poesía reunida (2014-1994). Desde entonces es una de las poetas vivas en lengua castellana que más me atraen. El año pasado publicó Hermosa nada, que acabo de leer.

La poesía de Lentini es una poesía meditativa, a veces melancólica, recogida, íntima, existencialista, densa, elegíaca, esencial, memorialista, y siempre bien escrita y profundamente atractiva. Incluso me atrevería a decir que se inscribe en la gran tradición de la poesía escrita por mujeres de EEUU. No en vano es traductora —Siete poetas norteamericanas actuales— y excelente lectora de esa tradición.


EL LICENCIADO VIDRIERA

Si me acercara al sofá olería la grasa rancia
en el respaldo dejada por su pelo engominado.
Un cabello que había sido negro,
         luego pardo, luego muy blanco
                       y después nada,
solo una cicatriz enorme que hunde
su sien y baja por detrás de su oreja,
la mitad izquierda de la cabeza rapada,
y en la derecha cuatro pelos escasos
         apuntando en direcciones opuestas.

Unos ojos en su propia letanía, desgajados
de la mirada dicen sí, sí, a la firma
                       de un poder o un testamento,
mientras sus pupilas apuntan al techo
y tratan de enfocarme sin éxito, en línea
con un cerebro opacado por la bruma del tumor
         que lo divide en dos para siempre:
Los puntos de sutura como las amantes y esposas codiciosas
que pasaron por su vida y dejaron el cuenco vacío,
la mala sangre de su pensamiento anestesiado
         alcanzando a sus hijos.

Mis lágrimas irreparables componen
pequeños cuervos para nada.
         Corazón, concédeme una gracia
para ese amago de superioridad que le devuelve
apenas por un instante la firmeza, concédeme
         la levedad de una pluma para su trance.

Despierta, defiéndete, le susurro,
pero él ya me está olvidando
mientras ovillado en mi caricia se rinde.
Sí, sí, una ventana abierta
la herida, por la que su memoria se deshace
         membrana tras membrana.

Con la sonrisa rota, el espejo no lo reconoce,
a él que se ha transformado,
         a él que ha vertido su alma
                      en el cristal que nadie ha de tocar.

Solo un último blanquísimo mechón del pétalo
de su pelo en mi mano
         parece quejarse de tanta cautela.

                                De Tuvimos (en Poesía reunida).

LIRIOS

A los dos años le llevo flores
           como si meciera a un niño enfermo
las alzo para colocarlas con cuidado
en el centro exacto de su tumba
           los frágiles cuellos de los lirios
           se ladean como los de los recién nacidos
           sobre la fría piedra

Por tener más cosas en común
           con los ausentes que con los vivos
creamos el alma
           ideando la sombra de un diálogo

La luz cenital de la luna en un cielo
cada vez más claro nos desnuda
           como cada madrugada
pero hoy parece enarbolar una nueva plenitud
y brilla hasta que los pensamientos
se vuelven transparentes

Los veo deslizarse por mis hombros
                                                    y caer a tierra
Me agacho, recojo los restos
           vulnerables como la seda antigua

y un viento ritual enseguida los esparce
por algún extinto lugar
           como equivocados deseos

                            De Hermosa nada.

Este programa de la UNED en el que las profesoras Ana Isabel Zamorano Rueda
Rosa María García Rayego charlan con ella y comentan su obra 
os ofrecerá una aproximación más jugosa y ajustada que mis escuetas palabras.

viernes, 31 de julio de 2020

OLVIDO GARCÍA VALDÉS



La obra poética de Olvido Gracía Valdés incluye, de momento, ocho títulos:


El tercer jardín, Ediciones del Faro, Valladolid, 1986.
Exposición, Ferrol, 1990.
ella, los pájaros, Diputación, Soria, 1994.
caza nocturna, Ave del Paraíso, Madrid, 1997.
Del ojo al hueso, Ave del Paraíso, Madrid, 2001.
Y todos estábamos vivos, Tusquets, Barcelona, 2006, premio Nacional de Poesía 2007.
Lo solo del animal, Tusquets, Barcelona, 2012.
Confía en la gracia, Tusquets, Barcelona, 2020.

He leído solamente los seis primeros. De todos ellos el que más me gusta, pero estos son mis gustos, es el estupendamente sobrio y lúcido Y todos estábamos vivos. Se trata de un poemario amplio —tiene más de 200 páginas—, dividido en tres secciones, "Lugares", "No para sí" y "Sombra a sombra". En él recorremos el paso del tiempo y el dolor de la existencia, pero también está el gozo y la plenitud de cuanto nos rodea: el mundo y su pérdida. La vida misma.

Los poemas están construidos a partir de instantes, de pequeñas anécdotas, de situaciones entrevistas que al ser captadas por la poeta, se trascienden y se convierten en elementos universales por conformar trazos de reflexión sobre cuanto somos y vivimos. En algunos de ellos falta la puntuación final, el cierre, como si lo allí recogido continuara en otro sitio, fuera del texto.

 


oye batir la sangre en el oído 

reloj de los rincones interiores 

topo que trabaja galerías, gorrión 

que corre ramas 

desnudas del tubo del ciprés 

no sabe 

cómo de cálido es el manto 

de la tierra, cómo bordea o mueve 

piedrecillas, si en lugar más espacioso 

la madre amamanta topillos de la nueva 

camada, ciegos olisqueando, cuál 

la temperatura 

del hocico, de la ubre 

ni cuánto tardan pétalos, hoja 

rizada del roble en ser materia 

del manto, cuánto hueso 

de carnero o cuervo o plumas 

en empastarse e ir bajando cubiertos 

de otro otoño, nuevo corte 

de gente, mantillo, manto, maternidad 

desde 

dónde, Perséfone, lo mira 

lo contempla 

en su corazón sintiendo cómo late 

la sangre en el oído

 

 

 

Viene enero con la muerte 

en su séquito, anciana 

de dulces rasgos y cáncer 

en vena cava y cóncavos 

huesos del cráneo. Así, 

arrebatada y fría va pasando 

junto a nosotros, cerca de mí. La 

miro adormecida o sapos que recorren 

los árboles bronquiales. La miro 

ahora, no sé si podré luego 

como a quien viene —porque 

así ha de ser— sin rencor.

 

De García Valdés hay mucho material en internet. A mí me gustan especialmente el programa que le dedicó la UNED (abril, 2015) en el que las profesoras Ana Isabel Zamorano Rueda y Rosa María García Rayego la entrevistaban (está dividido en dos audios: 1 y 2); y la conferencia que ofreció ella misma sobre su poética en la Fundación March (también incluye una antología). 


jueves, 2 de julio de 2020

ALEJANDRA PIZARNIK

Editorial
HIJA DEL VIENTO

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.




Su buen francés permitió que se internara en París en una época en que todo poeta latinoamericano que se preciara tenía que dar con sus huesos en la ciudad de la luz. Pero ni la luz de la ciudad ni la de Cortázar ni la de Octavio Paz, con quienes amistó rápidamente, fueron suficientes para librarla del dolor que habitaba en ella.

Por suerte para nosotros su capacidad para escribir y su impulso poético estuvieron muy por encima de su enfermedad psiquiátrica. Su obra nos sigue iluminando los bordes más oscuros del ser humano, del ser que deambula entre los vagidos del insomnio hacia la muerte.

Lumen, gracias al trabajo de Ana Becciu, recogió su poesía en un tomo hace veinte años. Hoy sigue editándola.

L'OBSCURITÉ DES EAUX

Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis aguas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han dado un silencio pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada como el único pájaro en el viento.


Este programa de doce escasos minutos realizado por Valle Alonso puede serviros muy bien para ambientaros:


miércoles, 10 de junio de 2020

GRISELDA ÁLVAREZ, LETANÍA ERÓTICA PARA LA PAZ

Creo que los dos únicos títulos de la escritora mexicana Griselda Álvarez (1918 - 2009) localizables a este lado del Atlántico, sin recurrir a librerías de México o multinacionales, son estos: Estación sin nombre (1972) y Letanía erótica para la paz (1963). Ambos están muy bien ilustrados y ambos me parecen francamente atractivos y recomendables. Es cuanto conozco de su obra poética, compuesta por siete títulos más. 

Además de escritora, se dedicó también a la política —pertenecía a una familia de larga tradición en ese campo— y fue gobernadora del estado de Colima entre 1979 y 1985. Supongo que esa, la actividad política, fue su actividad principal. 

De los dos poemarios que tengo, me gusta más el de la letanía, que en realidad es un largo poema plagado de imágenes vitales y una rara fuerza orgánica, vegetal y luminosa. Me he aventurado a grabarlo y este es el resultado (espero que os guste):



El texto completo podéis encontrarlo aquí.

jueves, 4 de junio de 2020

ELENA MARTÍN VIVALDI

Acceso al libro en google books

Aprovecho la grabación del poema de Elena Martín para la muestra de Mujeres poetas de los siglos XX y XXI que he iniciado hace poco tiempo y con ella doy noticia de la poeta granadina. 

Con motivo de los actos de celebración del centenario de su nacimiento la Fundación Jorge Guillén editó con sumo cariño su obra poética en dos tomos. La edición de la obra y el estudio preliminar corrió a cargo de José Ignacio Fernández Dougnac. Por desgracia, hoy, a pesar de ser una edición reciente, el libro está agotado y es inencontrable, excepto en alguna librería ¿de viejo? que lo ofrece a un precio escandaloso.



Elena Martín Vivaldi ejerció toda su vida profesional trabajando en la docencia, primero en un instituto de bachillerato y después en la universidad, excepción hecha de un breve tiempo en que trabajó en el Archivo General de Indias

Fue alternando el trabajo con la escritura y desde el primer libro de poemas publicado en 1945  nos dejó una docena de títulos (mucho más difíciles de encontrar que su poesía completa de hace unos años) :

Escalera de luna. Granada, Vientos del Sur, 1945.
El alma desvelada. Madrid, Ínsula, 1953.
Cumplida soledad. Granada, Veleta al Sur, 1958.
Arco en desenlace. Granada, Veleta al Sur, 1963.
Materia de esperanza. Granada, Albaycín, 1968.
Diario incompleto de abril. Málaga, Ángel Caffarena, 1971.
Durante este tiempo. Barcelona, El Bardo, 1972.
Nocturnos. Granada, Don Quijote, 1981.
Y era su nombre mar. Málaga, Jazmín, cuadernos de poesía, 1981.
Tiempo a la orilla (Obra reunida), 2 vols. Granada, Silene, 1985.
Desengaños de amor fingido. Málaga, Ángel Caffarena, 1986.
Poemas inéditos. Granada, Academia de Buenas Letras de Granada, 2007.


En Cómo se hace un poema, ella es la primera poeta en ofrecer sus ideas e impresiones sobre el tema. Recojo sus palabras: Yo estaba dentro de la plaza como en un mundo de ensueño, fuera de la vida (...) de la que me protegían los tilos, tendiéndome sus brazo. en ese momento, toda la mezcla de alegría y tristeza que se desprendía de la unión de esa mañana gris y de los vivos colores azul del cielo y verde de los árboles se identificó con el estado de mi ánimo en aquel instante; me sentí como partícipe e integrada en aquel paisaje, y, entonces, "se me vinieron" a la mano los dos primeros versos, las primeras palabras: Tilos que sois la plaza y enhebráis a la plaza, /barreras entre el sueño y el toro de la vida..." Enseguida anoté esos dos versos sobre la cubierta de una carpeta de cartón (...) Luego terminé el poema, sentada en algún café, supongo. (...) No todos mis poemas los he escrito así (...) pero, casi siempre, después de que me llegaran a la mano o al papel esas primeras palabras (...) sin las cuales me es difícil hacer un poema (pp 17-18).

TILOS

Tilos que sois la plaza y enhebráis a la plaza,
barreras entre el sueño y el toro de la vida.
Sois verdes.
Verdes, porque el cielo es azul.
Más verdes, (porque llevo mi alma con enseña de luto).
Verdes, porque es gris la mañana,
y las nubes restañan las heridas del cielo.
Sois verdes.
Infinitos abriles gritan en cada hoja
sus palabras nupciales.
Tilos, mis verdes tilos,
abriendo vuestros brazos
a unos mundos posibles,
a los cuerpos vencidos.
Abrazo donde el alma se refugie cansada,
donde esconda
su rostro sin caricias,
su cabello desnudo,
sus ojos sin espejos,
las manos desterradas.
Sois verdes.
Verdes, porque no hay primavera,
porque fuisteis y estabais
cuando el mundo era ciego.
Un mundo, donde el gozo era un velo de ensueño
que borraba el perfume de vuestro verde agudo.
Tilos. Y sólo vuestro nombre.
Y un himno lleva incienso hasta los cielos.
Sois la plaza. Ahí estáis.
Bajo los tilos −hermosamente triste−
se ha quedado esperando,
solitario, un sollozo.


Si no encontráis sus títulos en alguna biblioteca, podéis leer la mayor parte de su poesía en este enlace con su Obra poética.

viernes, 3 de abril de 2020

FLORBELA ESPANCA


Florbela Espanca es una poeta portuguesa bien recogida en castellano. Tenemos su obra en Torremozas, en Esquilo y en la Editora Regional Extremaña. A pesar de eso no es precisamente una autora conocida, quizás porque siempre tenemos un poco olvidados a nuestros vecinos del oeste.

Poeta básicamente del amor, especialista en sonetos, su biografía está plagada de incidentes extraliterarios. De hecho, tiene una película que hicieron en 2012 y que podéis ver completa en Youtube

En lo que respecta a su trabajo como poeta, podría decir que está muy cerca del estilo de Rosalía de Castro, a la que no sé si leyó o no, aunque puedo suponer que sí. También su obra puede recordar  a la de Alfonsina Storni, aunque mucho más su biografía. 


No me digas adiós, ¡oh sombra amiga!,
Ablanda más el ritmo de tus pasos;
Siente el perfume de la pasión antigua
¡De nuestros buenos y cándidos abrazos!

Soy la dueña de místicos cansancios,
La fantástica y extraña niña
Que un día quedó presa en tus brazos...
¡No te vayas aún, oh sombra amiga!

Tu amor hizo de mí un lago triste:
¡Cuántas ondas riendo que en él no oíste,
Cuánta canción de ondinas allí en el fondo!

Espera...espera... oh sombra amada...
Mira que más allá de mí ya no hay nada
¡Y nunca más me encuentras en este mundo!...


Y un par de poemas más en la extraordinaria voz de Amaya Prieto







***

Y no te olvides de mandar mensajes de ánimo a los enfermos que se mantienen aislados en los hospitales.

domingo, 26 de mayo de 2019

AMELIA ROSELLI

Gracias a Sexto Piso, que ha publicado estos dos títulos Amelia Roselli (1930-1996), podemos tener acceso a la obra de esta rara y singular poeta, hija del político socialista Carlo Roselli y de la militante laborista, Marion Cave. Su infancia, por tanto, viene determinada por la actividad antifascista de sus padres y por el dominio de tres lenguas —inglés, italiano y francés—. 

Su poesía, de corte vanguardista, tiene un claro impulso renovador. Ella mismo dijo: Hay poetas del descubrimiento, de la renovación, de la innovación… Yo soy una poeta de la búsqueda. Y una búsqueda constante es su obra. Búsqueda de nuevos ritmos, nuevas formas, nuevos sonidos, nuevas posibilidades del lenguaje. 

Os dejo el fragmento inicial de La libélua:

La santidad de los santos padres era un producto tan
cambiante que decidí alejar cualquier duda
de mi cabeza lamentablemente demasiado clara y dar
el salto para un adiós más difícil. Y fue entonces
que la santa sede se afanó por saltar
los fosos, no sé cómo, pero quedé alucinada.
Entonces los míseros restos de nuestros muertos
quedaron resonando violenta,completamente,
oh yo canto por las calles pero sólo el santo padre
sabe dónde irá a terminar todo. Y tú llevarás
de rodillas tus santos asuntos al confesor
y él te dará esa bendita bendición
que yo quisiera ver hecha de pan y aceite. Entonces
como decíamos yo estaba tirada en la hierba pútrida
y las canciones de amor sobrevolaban mi cabeza
enferma de amor, y rumiaba tempestades y
plegarias y todas las luces del santo padre estaban
encendidas. De hecho la santa sede también rumiaba
canciones pueriles y todos los automóviles de los más
ricos artistas eran acogidos tras sus muros;
oh desdén, ni siquiera la cauta pesquisa hace que
podamos ocultar nuestros defectos más terrenales,
como por ejemplo el desvariar en gastados
versos, o llorar en los muros torcidos de nuestras
ambiciones: colores olorosos, de cera, recortados
en el oloroso establo de los entendedores. Pero no tengo
ningún odio calentándose en mi cocina sólo
la cansada bestia oculta. Y si el mar que
fue aquella lejana bestia oculta me preguntase
qué hace ese gran anhelo, le respondería
déjame tranquila, no aguanto más
tus dilaciones. Pero él sabe mejor que yo cuáles
son las virtudes del hombre. Yo le digo que es más
feliz la tarántula en su jardín privado,
él responde pero tú no sabes aferrar. Las riendas
se me escapan si no me atengo al poder de la
racionalidad yo lo sé tú lo sabes lo saben algunos pero
igualmente las queridas cortinas de los descontentos a veces
también perforan mis sueños. Y tú lo sabes. Y yo
lo sé pero la vanguardia todavía anda a caballito en
mis hombros y ríe y escupe como una vieja
bruja, y ni siquiera yo sé dónde debo
tomar el tranvía para enriquecer tus sueños,
y mis estrellas. Pero ya ves yo también he perdido
las agraciadas resplandecientes capacidades de
quien sabe no darle importancia a esos asuntos.
Debo comer. Tú debes correr.

jueves, 16 de mayo de 2019

JULIA DE BURGOS

Gracias, Ana, por el regalo.
 Gracias, Ylenia, por la parte de "culpa" que te corresponde.

Añadir leyenda
La editorial Torremozas nos ofrece una amplia muestra de la poesía de la escritora puertorriqueña Julia de Burgos (1914-1953) en esta antología que viene precedida por un perfil biográfico de la autora. El texto introductorio pertenece al título Poetisas suicidas y otras muertes extrañas, de Luzmaría Jiménez Farola que fue fundadora precisamente de Ediciones Torremonzas, fallecida en 2015.

Tal vez uno de los poemas más característicos de Julia de Burgos sea el que se parafrasea en el título de este volumen y que da el tono de lo que representó su obra poética (Poema en veinte surcos, Canción de la verdad sencilla y El mar y tú), recuperada ahora con esta publicación a este lado del Atlántico:


YO MISMA FUI MI RUTA



Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes,
y mis pies planos sobre la tierra promisoria
no resistían caminar hacia atrás,
y seguían adelante, adelante,
burlando las cenizas para alcanzar el beso
de los senderos nuevos.

A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente
rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado
de los troncos viejos.

Pero la rama estaba desprendida para siempre,
y a cada nuevo azote la mirada mía
se separaba más y más y más de los lejanos
horizontes aprendidos:
y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro,
la expresión definida que asomaba un sentimiento
de liberación íntima;
un sentimiento que surgía
del equilibrio sostenido entre mi vida
y la verdad del beso de los senderos nuevos.

Ya definido mi rumbo en el presente,
me sentí brote de todos los suelos de la tierra,
de los suelos sin historia,
de los suelos sin porvenir,
del suelo siempre suelo sin orillas
de todos los hombres y de todas las épocas.

Y fui toda en mí como fue en mí la vida…

Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes;
cuando ya los heraldos me anunciaban
en el regio desfile de los troncos viejos,
se me torció el deseo de seguir a los hombres,
y el homenaje se quedó esperándome.


Ciudad Seva alberga una gran cantidad de poemas de esta autora.

jueves, 14 de febrero de 2019

EDURRE ESKISABEL LARRAÑAGA, Goseak Janak

Editorial
Goseak jandakoak bilatuko ote dugu literaturan elikagai asegarriren bat. 

Con este deseo/reflexión ofrece la autora su poemario a los lectores de la Biblioteca Central de San Sebastián —tal vez encontremos en la literatura algún alimento que sacie nuestras necesidades—. Con esa esperanza me lo llevo a casa.


Os dejo un par de poemas cortos del, por el momento, primer poemario publicado por Edurre Eskisabel Larrañaga, profesora en la Facultad de Periodismo de la UPV y colaboradora en numerosos medios de comunicación del País Vasco.


HASIERA


Joan denean

epel geratu da ohea

gabeziak betetako hutsunean


Goizalban argi izpi batek

urratzen du gaua


Hilotzak bero dira

heriotzaren hurrengo unean


Elur maluta batek

hasi zuen glaziazioa


COMIENZO

Cuando se ha ido / ha quedado templada la cama / en un hueco lleno de carencias // Un rayo de luz al amanecer / rasga la noche // Los cadáveres están calientes / en el instante posterior a la muerte // Un copo de nieve / dio comienzo a la glaciación



PITZADURA


Zoriona morrontza bat da

pitzaduraren gainean

dantzan gabiltzan

funanbulista saldoarentzat


Erorien banda

eternala ez ezik infinitua



GRIETA

La felicidad es una servidumbre / en la que andamos bailando / sobre la grieta / para un montón de funambulistas // La banda de los caídos / no solo es eterna sino también infinita


Espero no haber saciado ninguna curiosidad, antes bien, que se os haya despertado el apetito para seguir leyendo. Si aún no es así, tal vez la propia Edurre Eskisabel os lo despierte:


domingo, 30 de diciembre de 2018

BERTA GARCÍA FAET, PREMIO NACIONAL DE POESÍA JOVEN 2018

Dice el jurado sobre García FaetPremio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2018: presenta una de las voces más poderosas e influyentes de la poesía actual. Un libro que lleva a nuevos límites la poesía combinando la inteligencia, el humor, la emoción y el chispazo lírico. A partir de un diálogo con Trilce de César Vallejo, García Faet revive la tradición lírica española desde su veta más subversiva. 

No sé quién es Berta García Faet, pero semejante presentación es para salir corriendo a una librería, que es lo que hago. Bueno, dos. En la primera no tenían el ejemplar. Luego me sumerjo en la lectura.

Ella dice: Puede leerse solo o acompañado de Trilce, de César Vallejo y, preferentemente, en orden, pues tiene espíritu espiritual de sextina. Conviene, pero no es imprescindible.



LVII.



Toda depresión es topográfica.

Meteoritos que laten.

En el locus amoenus de

mi carne,

trüena un lobo feroz.

Ejido puntillista! Minimizo mayúsculas!

Rubores encarnados, ab-

undantes, undantes. Ya estamos otra vez

en The Miriam Hospital, ya estamos

otra vez

en la sala de espera. Locus tenebrosus,

cuando las avenidas están completamente a oscuras

loca loca loca pero no, tranquila! Soy



o estoy

tranquila, créeme! Me tomo mis meteoritos

como me han mandado.

Lato. Puedo decir

“puedo decir que ya pasó,

porque estoy tomándome mis meteoritos”?

Puedo

decir “lato mucho o poco, pero lato, y latir

no implica ninguna incorrección, y latir

sí implica

plicas secretísimas de buena voluntad”? No,

vivir es fácil! No

me quejo, sólo

quiero decir que, si quiero, puedo decir (sin más)



“será nuestro secreto”. Mrs García Faet, over here.

No obstante esto, esto no tiene

nada que ver; y qué

se le pasa por las mientes al doctor?

No es la primera vez ah ya estamos

otra vez,

over there,

santiguándonos por los carriles

rumbo a la Clínica del Pilar Sant Jordi

rumbo a The Miriam Hospital



por los carriles undantes, febril caballerita,

rumbo a la consulta médica

de Burjassot!

Sin caballos, con lobos! Febril caballerita!



No me atrevo

a no buscarte, doctor

judío-colombiano. La noche! La ambulancia! No me atrevo

a no buscaros,

regazos y/o empujoncitos, junto a alas

querubines. Regreso,

infantil.

Esto no tiene

nada de nada que ver? Esto, tus olas



épicas? Estas son mis épicas.

Machaco a mis desenamoramientos. Este y aquel

neurotransmisor.

Yo gano.



No, ganamos los lectores. 

Estos son los títulos que tiene publicados hasta ahora:

Corazón tradicionalista: poesía 2008-2011.
Los salmos fosforitos.
La edad de merecer.
Fresa y herida.
Introducción a todo.
Night club para alumnas aplicadas.
Manojo de abominaciones.


En su página web podéis encontrar mucha información sobre ella y gran cantidad de poemas.

Tres en la carretera le dedicó, hace ya casi un año, este hermosísimo programa hecho de música y poemas —los suyos, por supuesto—:

lunes, 24 de diciembre de 2018

RAQUEL LANSEROS

Editorial
No es esta poesía reunida su poesía completa, porque este mismo año que está a punto de cerrarse ha publicado Matria

Declara Lanseros en la introducción a este volumen que la poesía suele encerrar amor en cualquiera de sus manifestaciones, pero también supone casi siempre un acto de rebeldía. El impulso poético no es pragmático —y qué bien le sienta no serlo— sino rebelde y subversivo en esencia: una declaración de libertad. Leer poesía y escribir poesía conlleva aventurarse a sentir y a pensar. Su poesía es una puesta en escena de esta declaración.

LOS HECHOS SON OKUPAS

Qué tozudez más seca
     tiene esto que llamamos realidad
                                       para entendernos.
Qué terca se revuelve contra el cielo.
La intersección más áspera donde mueren los sueños.

La he echado de mi casa innumerables veces
y siempre reaparece bajo cualquier pretexto.

Os juro, un día de éstos
       acabo cometiendo un desvarío.
No volváis nunca más, verdades como puños
no sigáis invadiendo mi morada.

Dejadme disfrutar a solas de mis pérdidas.


El volumen contiene los títulos Leyendas del promontorio (2005), Diario de un destello (2006), Los ojos de la niebla (2008), Croniria (2009), Las pequeñas espinas son pequeñas (2013) y una docena de poemas inéditos hasta entonces.

Su página web es un estupendo recurso de información. De ahí tomo este vídeo en el que aparece leyendo, en este orden, "Bécquer y el rock and roll", "2059", "A las órdenes del viento", "Bendita alegría", "El creador del creador" y "Hit the road, Jack".Todos ellos pertenecen a Croniria.


martes, 27 de marzo de 2018

SIHARA NUÑO

Me tomo un descanso durante un par de semanas, por lo que esta es la última entrada que publico hasta después de la Semana de Pascua. Disfrutad de cuanto tengáis a vuestro alrededor y especialmente de las personas que queréis.

El pasado viernes acudí a Noski liburudenda para leer unos poemas propios. Iba ligero de equipaje, pero salí con los bolsillos llenos. Siento cierto remordimiento por lo poco que llevé y lo mucho que me traje. ¡Cuánto cariño y generosidad alberga esa pareja! Entre otras muchas cosas, Juan Manuel Uría me obsequió con su Harria; Sihara Nuño, con La casa que nos habita y Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

Sihara Nuño es autora de los siguientes títulos:


en la casa de piedra
vive el hombre de arena
arrastrado por el tiempo

en la ciudad de piedra
los hombres se encuentran
y construyen muros de silencio
idiomas les llaman los entendidos

en el continente de piedra
los vecinos huyen despavoridos
no alcanzan a cerrar las puertas
ni a esconder las llaves bajo la alfombra

las casas de piedra
resisten el reloj de viento
el agua del olvido
incandescentes vuelven hacia el sol

         De La casa que nos habita.


El niño pez
El hombre árbol
Las enfermedades de la piel me dan paranoia
Miedo al número 13 [Triscaidecafobia]
Los martes y los viernes puede caer un cometa
Estás en falta
Sentir celos del que duerme
Crece el trastorno celotípico
¿En dónde se encuentra el mundo?
Vuelvo a lavar las manos después de tocar un libro
Son objetos inofensivos que causan la muerte cuando se los lee
Son las cinco d ela mañana, intento sosegarme
Ante el alba aparece el síndrome, el miedo de vivir

            De Hipopotomonstrosesquipedaliofobia.